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Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada
Lanzamos nuevas herramientas digitales para la búsqueda de personas desaparecidas
El 30 de agosto es el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010 y conmemorado por primera vez en 2011, en un momento clave para la protección internacional de las personas frente a este crimen.
Este año, para conmemorar esta fecha, FEDEFAM lanza nuevos recursos para apoyar la búsqueda de las víctimas de desaparición forzada en la región.




El 30 de agosto como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas fue una fecha impulsada originalmente en América Latina por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos
En 1981, cuando la desaparición forzada era una frase sin nombre ni categoría legal, propusimos esta fecha, el 30 de Agosto, como el Día Internacional del Detenido-Desaparecido. Treinta años después, en 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas la adoptó oficialmente como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
Este año, el 30 de agosto llega apenas unos días después de que FEDEFAM presentara una declaración escrita ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con motivo del vigésimo aniversario de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
Es un buen momento para detenernos y hacer, otra vez, lo que venimos haciendo desde hace más de cuatro décadas: apoyar a las víctimas y pedir justicia para sus familias.
Lo que la Convención reconoció, FEDEFAM ya lo sabía
La Convención, adoptada en 2006 por las Naciones Unidas, establece algo que las familias agrupadas en FEDEFAM veníamos afirmando desde mucho antes: que la desaparición forzada es un delito continuo, que no termina hasta que se conozca el paradero de la víctima. Hoy, más de 70 Estados forman parte de la Convención. Este número no solo mide las ratificaciones alcanzadas: representa todas las veces en las que insistimos, en las que luchamos, en las que alzamos la voz por las víctimas sin un momento de sosiego.
Los países del continente que ratificaron la Convención también avanzaron en su implementación ante los tribunales. Los juicios argentinos por los crímenes de la dictadura militar, hoy estudiados como modelo en el resto del mundo, tienen su origen, entre otros antecedentes, en el trabajo pionero de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas en 1983. Chile y Uruguay también avanzaron con condenas ante tribunales especializados. Colombia, a través de su Comisión de la Verdad, documentó más de 80.000 personas desaparecidas en el contexto del conflicto armado. En Argentina, el Banco Nacional de Datos Genéticos permitió hasta la fecha reunir a más de 140 niños y niñas con sus familias biológicas.
Nuestra lucha continúa
Pero conmemorar no es celebrar. Este día también es para nombrar lo que sigue sin resolverse. México atraviesa hoy una de las crisis de desaparición más agudas de la región, con más de 130.000 personas desaparecidas o no localizadas. Los laboratorios forenses están desbordados, miles de restos humanos siguen sin identificar y son las propias familias organizadas en colectivos de madres buscadoras quienes cavan la tierra con sus manos, muchas veces bajo amenaza. En Guatemala, El Salvador y Honduras, países que sufrieron lo más crudo del terror de Estado, la impunidad sigue siendo la regla, no la excepción.
La desaparición forzada, lejos de ser un fantasma del pasado, reaparece hoy bajo nuevas formas: vinculada al crimen organizado, a la migración y a los estados de excepción en países como El Salvador y Ecuador, donde operaciones de seguridad han derivado en detenciones masivas que difuminan la línea entre el crimen organizado y los agentes del Estado.
Una fecha, una demanda
Cada 30 de agosto es un recordatorio de que esta fecha existe porque las familias la impusimos, no porque nos la concedieron. Y sigue existiendo por la misma razón: porque mientras haya una sola familia sin saber dónde están sus seres amados, la fecha, y la lucha, continúan.
FEDEFAM presentó una declaración escrita ante el 63.º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (7 de septiembre–9 de octubre de 2026), con motivo del vigésimo aniversario de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas.
La Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas es la herramienta jurídica más poderosa disponible para las familias de personas desaparecidas.
Haití y Guatemala firmaron la Convención en 2007, hace casi 19 años, sin ratificarla. Venezuela la firmó en 2008 y República Dominicana en 2018: ambas siguen pendientes de ratificar. Nicaragua y El Salvador no han dado ningún paso.
Ratificar la Convención no es suficiente: exigimos también que los Estados la implementen de forma efectiva, garantizando a las familias acceso real a la verdad, la justicia y la reparación.
Navega nuestro mapa interactivo para explorar el estado de ratificación en cada país de América Latina.
La desaparición forzada es un crimen que no cesa
La acción de los familiares de las personas detenidas desaparecidas, quienes se organizaron a nivel nacional, regional e internacional como en la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM), consiguió que el Sistema de Naciones Unidas se enfocara en el problema de la desaparición forzada de personas.
En este marco, Memoria Abierta realizó un documental basado en fuentes únicas y de gran valor histórico. Da cuenta de cómo los organismos de derechos humanos impulsaron la creación del principal instrumento internacional para la prevención y la sanción del delito de desaparición forzada, que hoy continúa afectando a personas de diferentes regiones del mundo. El Documental fue realizado con el apoyo del Institut français d’Argentine / Embajada de Francia en Argentina.